Muchas veces, al hacer homeschooling, nos imaginamos solo a la mamá como la protagonista principal de la educación de los hijos, y en muchos casos lo es, pero la educación en casa no está diseñada para ser un trabajo exclusivo de las mamás. Dios nos dio familias, amigos y una comunidad para caminar juntos, y esto hace que la educación en casa florezca; entender que es un trabajo en equipo, y que hacerlo de esa forma se hace más liviano, enriquecedor y hermoso.
Educar en casa no significa que la mamá debe hacer todo; podemos apoyarnos en nuestra familia, en nuestra iglesia, en nuestra comunidad.
Toda la familia puede ser parte y participar en el proceso de aprendizaje y crecimiento de los hijos. De hecho, creo que la familia cumple la parte más importante; es un apoyo enriquecedor. El papá, los abuelos, los hermanos, los tíos, tienen mucho que aportar.
El padre tiene un rol esencial, incluso si trabaja fuera de casa; ellos son un apoyo y una parte espiritual muy importante, ellos marcan una gran diferencia. Sus palabras de afirmación, tanto a la mamá como a sus hijos, pueden renovar fuerzas y motivar en el camino. Además, puede ser un apoyo si se anima a enseñar un área. En nuestro caso, por ejemplo, mi esposo me apoya en matemáticas e historia; también puede ser leyendo juntos, o conversando de lo que hicieron en su día. Un padre presente es el sacerdote, y hemos aprendido que cuando educas en casa, la oración y el discipulado de nuestros hijos es lo más importante. Una oración antes de salir o al llegar a casa puede marcar la diferencia. Un padre presente y comprometido no solo aligera la carga de la mamá, sino que da seguridad y motivación a los hijos.
Los abuelos también juegan un papel tan hermoso cuando educamos en casa. El hecho de disfrutar el tiempo con ellos, tiempo de calidad con aquellos que comparten sus historias, su amor, sus tradiciones, crea un vínculo y una enseñanza de por vida. Mis hijos aman escuchar las historias de sus abuelos, cocinar con las abuelas. Todo esto les hace valorar aún más lo que tienen y lo que viven, y sí mamás, eso es hacer homeschooling.
Los tíos y familiares que quizás tengan algún talento pueden ser inspiradores para nuestros hijos; quizás enseñar algún instrumento, arte, cocina, idiomas, puede ser una excelente clase y enriquecer los lazos familiares.
Si tienes niños de diferentes edades, los hermanos mayores pueden ayudar a supervisar actividades, leer juntos y hasta enseñar alguna materia, mientras mamá puede tomar un descanso o trabajar en algún otro asunto o quehacer.
La iglesia es una familia expandida, es una fuente de ánimo, de fe, de comunidad, de apoyo espiritual. Rodearte de otras familias que comparten tu fe y valores te recordará que no estás sola en este llamado.
La iglesia nos sostiene en esta misión de varias maneras. El poder tener una enseñanza y guía bíblica, cada devocional, cada estudio nos fortalece en nuestra fe; contar con sus oraciones por nosotras y nuestras familias renuevan fuerzas. Los líderes, pastores, son modelos y mentores; ellos pueden ofrecernos consejos, recursos y aun ver sus testimonios puede infundirnos aliento. Ver sus familias que educan en casa y la manera como lo hacen me da mucho ánimo y me hace entender el propósito eterno cuando educamos en casa.
Los grupos de apoyo como co-operativas o programas híbridos pueden complementar tu labor con clases, talleres, recursos que fortalecen el aprendizaje. Sé que uno de los temores más grandes que existe es la “falta de socialización”; sin embargo, tanto la familia como la iglesia y los grupos nos ayudan a tener y poder elegir el mejor tipo de comunidad e influencias que tendrán otros sobre nuestros hijos. Elegir amistades sanas y con sentido de pertenencia.
El apoyo práctico y emocional con otras familias que caminan en el mismo camino de educar en casa se encuentra más cerca de lo que pensamos. Tener grupos de amigos, compartir ideas, clases, materiales, excursiones, libros, currículo o simplemente escucharnos y conversar es enriquecedor.
Cuando el homeschooling se vive en conexión con la familia, iglesia y comunidad, el aprendizaje transciende de solo libros, que es emocionante; se convierte en una formación integral del corazón, carácter y de fe.
Cuando permitimos con sabiduría que otros caminen con nosotros, es una ayuda invaluable. Cada persona que Dios pone a nuestro alrededor puede ser una herramienta para sostenernos, ayudarnos a educar con excelencia y con amor. No educamos solo con la mente, sino también con el corazón. Recuerda: no es un trabajo que hacemos o debemos hacer solas; en equipo es mejor.
“Y considerémonos unos a otros para estimularnos en amor y las buenas obras...”
Hebreos 10:24-25
Sobre mí
Soy mamá de dos increíbles niños de 8 y 12 años y desde hace 5 años elegimos el camino de homeschooling. Esta decisión transformó por completo nuestra manera de vivir, aprender y crecer juntos como familia. Con el tiempo he descubierto que educar en casa no es solo posible sino también profundamente gratificante. Ver a mis hijos disfrutar, reír y descubrir el mundo con curiosidad, y crecer en libertad, ha sido un regalo que no cambiaría por nada.
Soy esposa, líder de Miami, maestra de profesión y de corazón, y una mujer que ama profundamente a Dios. ¡Él es mi guía, mi motor y mi todo!
Decidí caminar con fe y educar con amor.