Haciendo de cada viaje una oportunidad de aprendizaje

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Haciendo de cada viaje una oportunidad de aprendizaje

«Aquí está todo el secreto de unas vacaciones exitosas: la mente debe estar activa, incesante e involuntariamente comprometida con intereses nuevos y en constante cambio».

Charlotte Mason¹

Cuando nuestros pastores César y Emma Claudia Castellanos nos enseñan que Dios no une vidas sino propósitos, es verdad. Desde muy pequeña me ha encantado viajar. Lo hice en familia, entre amigos y aun estando sola, a pesar de ser muy joven. Viajar y aprender nuevas lenguas, descubrir culturas diferentes y probar las delicias de la gastronomía local me encanta. Antes de casarme disfruté mucho cada viaje y pensaba que, si a mi futuro esposo no le gustaba viajar, yo ya había acumulado cientos de experiencias extraordinarias. Sin embargo, nuestro Padre, que ve mucho más lejos de lo que nuestros ojos humanos pueden ver, me dio un esposo que también ama viajar. Así que, a pesar de tener hijas pequeñas, hemos hecho de cada viaje una aventura de risas, caminatas y muy buenos recuerdos que revivimos cada vez que vemos las miles de fotos que tomamos.

Todo esto suena muy divertido, pero cuando eres una familia homeschool, toda ocasión es una oportunidad de aprendizaje. Por eso, ¡qué importante es ser intencionales en nuestro diario vivir! Desde las primeras horas tenemos que saber cuál es el objetivo de ese día, no solamente en lo que vamos a enseñarle a nuestros hijos, sino en los principios y valores que queremos infundir en ellos. Personalmente, deseo que mis hijas valoren cada bendición que Dios nos da: el pan que comemos en la mesa, las actividades que les preparo para su instrucción, la ropa que pueden usar y hasta las vacaciones y viajes que podemos disfrutar en familia. ¡Qué significativo es que nuestros niños crezcan siendo agradecidos y conscientes de que no todos tienen las mismas oportunidades y que, por eso, cada pequeño detalle en sus vidas debe glorificar a Dios!

Hablando de viajes, me encanta la noción que tiene Charlotte Mason acerca de estos. Para ella no se trata simplemente de preparar maletas y salir de un punto A a un punto B. Viajar es la manera ideal para aprender geografía y acerca del mundo maravilloso en el que vivimos. No es lo mismo hablar del mar encerrado en la sala de una casa que verlo con tus propios ojos mientras la arena se desliza entre tus dedos. Pero claro, ella no solo hablaba de vacaciones excepcionales al otro lado del mundo, pues ¡cuánto aprendemos también durante nuestros trayectos en bus o en carro, cuando vamos al parque y hacemos un picnic en medio de la hierba!

En el Volumen 1: Educación en el hogar, Mason habla de los libros como uno de los recursos más efectivos para viajar y aprender, para aclarar ideas sobre los entornos, las costumbres y las culturas de otros pueblos. En fin, sea cual fuere la opción que tengamos, no podemos desaprovechar las oportunidades que Dios nos da para aprender y sorprendernos.

Entonces, ahora sí, entremos en materia. Cada año organizamos al menos un gran viaje en familia. A medida que nuestras hijas crecen, los planes se adaptan y podría decir que se hacen cada vez más divertidos. Aunque aprovechamos para descansar, nos encanta caminar, conocer los puntos importantes de la ciudad, probar las especialidades culinarias del lugar y tomar muchas fotos. Para lograr todo esto, debemos prepararnos muy bien y lograr que las niñas, sobre todo la mayor, se sientan incluidas en la organización. Te comparto las cuatro etapas que nos ayudan a aprender aun en medio de las vacaciones.

1. Escoger el destino

Lo primero que hacemos es escoger el lugar que queremos conocer. Sin importar el tipo de viaje, dentro de Francia o al exterior, siempre buscamos un destino en el que las niñas puedan aprender de historia y de geografía. El presupuesto, el tiempo de viaje y los costos de alojamiento son una forma muy creativa de trabajar las matemáticas, por ejemplo. Una vez que tenemos este primer punto de nuestro checklist, pasamos al itinerario.

2. Definimos las actividades

Este verano, por ejemplo, nuestra hija mayor escogió todo lo que quería visitar en familia. Como recorreríamos varias ciudades cercanas al hotel, buscamos juntas por internet los lugares más emblemáticos de cada una gracias a las oficinas de turismo de la zona y las distribuimos a lo largo de nuestra estadía. En este punto definimos el costo de las visitas y el tiempo de trayecto entre una y otra actividad. Aquí debemos tener en cuenta el horario de siesta de nuestra hija menor, tiempo que aprovechamos muchas veces para hacer una pausa en nuestros planes y descansar también.

A pesar de que estemos en vacaciones, la rutina diaria sigue en pie. Sé que muchos padres olvidan la rutina durante estas fechas, pero nos hemos dado cuenta de que, cuando descansan lo suficiente, nuestras hijas tienen un mejor comportamiento y disfrutamos mucho más el tiempo juntos.

3. Visualizamos y nos informamos

Esta es una de las etapas que más nos gusta en la preparación del viaje. Tomamos una tarde para ir a la biblioteca y escoger todos los libros que hablen del lugar al que vamos, de la gastronomía, artistas oriundos de la región, reseñas sobre lugares famosos; en fin, nos documentamos al máximo. Llegamos a casa y vamos ojeando con detenimiento cada libro.

A veces encuentro cuentos de aventuras ficticias sobre la ciudad a la que vamos y le lanzo el desafío a mi hija de leerlos y contarnos la historia. Ella cree que está preparando un viaje… pero yo estoy formando en ella el amor por la lectura, el interés por la investigación y hasta la capacidad de sintetizar una gran cantidad de información.

4. Creación de nuestro folleto turístico

Cuando ya hemos escogido los lugares más importantes para visitar, imprimimos fotos de cada uno de ellos. Luego, tomamos una hoja grande de cartulina y la plegamos en tres partes. Después de esto, vamos pegando cada imagen y resumiendo la información más importante. Es un ejercicio de escritura muy interesante que nos acompaña a lo largo de la aventura.

No importa cuál sea tu destino de viaje, pues, así organices una visita a los diferentes museos y lugares turísticos de tu ciudad, es una actividad muy productiva en la que además queda el recuerdo de todo el trabajo realizado gracias al folleto.

Espero que esta idea te ayude y te anime a ver las vacaciones y el tiempo libre de otra manera.

Soy la Pastora Carolina de MCI Lyon, Francia, y nos vemos la próxima vez para compartir un poco más de lo que sucede en nuestra vida de familia homeschool.

¡Bendiciones!