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FAMILIA

Sigo disfrutando la maternidad… ¡Después de cinco hijos!

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Les cuento que hoy está cumpliendo un año mi hija menor Grace. Cada año que pasa es una oportunidad para celebrar, para reflexionar y sobre todo para dar gracias a Dios por Sus bondades y Sus misericordias. 

Esta mañana, me encontré con un pasaje que resume un poco lo que ha sido este primer año con mi hija Grace, lo quiero compartir contigo: 

Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio (Pro.21:20).

 

Cuando leía este pasaje entendía que Dios ha dado muchos tesoros dentro de mi hogar con el pasar de los años, estos tesoros se llaman Noah, Nathan, Chloe, Joy, Grace… y por supuesto mi mayor tesoro después de Cristo, mi esposo Rich. Un tesoro es algo de mucho valor, algo que no tomamos a la ligera, y algo que cuidamos para que no se pierda. Creo que esta debe ser nuestra actitud hacia lo que Dios nos ha confiado. 

 

Una de las maneras en que podemos valorar es dedicando tiempo de calidad. Aunque Dios me ha confiado varias responsabilidades aparte de educar a mis hijos, para mí, no deja de ser una prioridad el pasar tiempo con ellos. En el transcurso de los años he intentado algo como mamá: estar presente. No me gusta hacer trampa cuando lo hago, y por eso procuro dejar mi celular al lado para en verdad darles mi total atención al estar con ellos. Muchos amigos saben que si no contesto el teléfono, o me demoro en responder, lo más posible es porque estoy con mis hijos. Ellos son mi prioridad. 

 

Alguien le preguntó al gran evangelista Billy Graham cuál había sido una de las mayores sorpresas de su vida, a lo que él respondió: la brevedad de la vida. Si de algo somos conscientes es que el tiempo pasa muy rápido. Y cada año pareciera pasar más veloz. Por eso, querida mamá, ¡aprovecha el tesoro que Dios te dio! Cuídalo con todo tu corazón, comunícales constantemente lo que ellos significan para ti, compárteles cómo han añadido a tu vida, como te han hecho una mejor persona, también sé sincera con ellos cuando te equivocas, te alteras o te dejas llevar por las emociones. Demuéstrales la humildad pidiéndoles perdón y siendo muy sinceros con ellos. 

 

Les cuento que mi hija Grace es muy inteligente, pues de todos mis hijos fue la única que no recibió tetero antes de los 11 meses. Simplemente, decidió que no le gustaba el tetero, solo quería ser nutrida directamente de su mamá (aunque intenté todas las estrategias, todas las marcas diferentes de tetero, y diferentes planes). Sin embargo, el poder estar con ella, me permitió disfrutarla, me permitió bajarle un poco al ritmo en el que vivimos. Y simplemente estar presente, amarla, consentirla. El tiempo con ella ha dado valor a mi vida. Yo creo que los niños nunca quitan, siempre añaden: nos añaden paciencia, nos añaden la manera en que organizamos el tiempo, nos enseñan a despojarnos de todo egoísmo, traen alegría y gozo. Grace es la niña que más recompensa cualquier acto de servicio que uno tiene hacia ella. Si la miro y le digo que la amo, de inmediato ella me responde con una gran sonrisa que conquista corazones. El cuidado ha demandado pagar un precio, pues en este primer año, pienso que como hasta el noveno mes siguió derecho en las noches. De todos mis hijos, creo que ella ha sido la que más se ha despertado en las noches. Pero, sabes algo, me disfruté hasta las trasnochadas. Para muchas mamás es fácil caer en el “oh que será de mi vida…” o “esto de ser mamá es muy duro…” Pero algo que me ha permitido disfrutar cada etapa con cada uno de mis hijos es no caer en el pozo de la autocompasión. De inmediato, si por algún momento llega un pensamiento de estos, lo contrarresto con agradecimiento, con ver el lado positivo de las cosas. La clave está en no mirar atrás, ¡mirar hacia adelante!  ¿Alguna vez escuchaste la diferencia entre el optimista y el pesimista? Ambos tienen las mismas circunstancias, un vaso con agua. El pesimista ve el vaso medio vacío, el optimista lo ve medio lleno. La palabra entusiasmo viene de la palabra griega enteos y quiere decir lleno de Dios. Cuando Dios está dentro de ti, naturalmente verás tu vida con el filtro que dice: “¡Si Dios es por mí, quien contra mí!” 


Grace, me ha hecho una mejor persona, me ha enseñado la pureza de nuestro Padre Celestial, me ha recordado que la vida es mucho más que las cosas materiales, me ha acompañado en todo momento, con una actitud, que aun cuando ha estado enfermita, sonríe y alegra nuestros días.

 

Este proverbio termina diciendo, y aceite hay en la casa del sabio, el aceite en la Biblia se refiere a la presencia y la unción del Espíritu Santo. Hoy quiero recordar quién es el Espíritu Santo, y lo que Él quiere hacer por ti. Primeramente, Él es el que está a tu lado para ayudarte, “y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre. (Juan 14:6). Recuerda, ¡sola es muy difícil, pero cuando le das la oportunidad y el lugar al Espíritu Santo, el té hace 10 veces más capaz, más sabia! Segundo, Él es el mejor maestro: mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). Tercero, él te da un regalo que nadie en el mundo te puede dar: una paz genuina y completa: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). Sí, en medio de pataletas, en medio de noches en que los niños están enfermos, en medio de desvelos, o en medio de mucha acción y responsabilidades, Dios te da una paz que sobrepasa todo entendimiento.

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